Archivo para Enero 2008
Ventaja y desventaja en el sistema electoral español.
Repasando últimamente Menéame me he topado con varias noticias sobre el sistema electoral actual y a quién beneficia. En un post anterior ya traté de identificar la principal causa de la desproporcionalidad del sistema, que no es la ley D’Hondt por mucho que algunos se empeñen en repetir, pero no quise entrar a valorar los efectos que produce nuestro sistema electoral. Ahora, tras apreciar la confusión existente sobre el tema, recupero el texto que ya utilice con anterioridad para tratar de ver con datos las ventajas y desventajas que produce el sistema respecto a las distintas formaciones políticas.
Tasa de ventaja.
La discusión sobre quién sale beneficiado y quién perjudicado en el sistema electoral actual tiene, inicialmente, una solución simple. Basta con acudir a los datos de las últimas elecciones y apreciar el diferente coste en votos que tiene cada escaño obtenido. Aunque para conocer realmente quién sale beneficiado y quién perjudicado debemos ir más allá y calcular el número de votos que vale cada escaño por si solo, que en nuestro caso es de 70.463 votos. Para despejar aún más las dudas, se puede obtener la “tasa de ventaja” de cada partido al dividir el porcentaje de escaños por el porcentaje de votos, de forma que un 1 en esta tasa signifique que se han obtenido un número de escaños equivalente al número de votos. La tasa de ventaja es un buen indicador pero debe tenerse en cuenta que, cuándo se trata de partidos pequeños, un sólo escaño más, o uno menos, puede hacer variar considerablemente su valor.

En la tabla podemos ver como IU necesita más de 256 mil votos para obtener cada escaño, mientras, en el otro extremo, al PNV le bastan poco más de 60 mil votos. La diferencia es claramente apreciable al fijarnos en la tasa de ventaja. En los dos primeros partidos, PSOE y PP, la tasa de ventaja es de 1,10 y 1,12 respectivamente, lo que viene a decir que el primero está sobrerrepresentado en un 10% mientras el segundo lo está en un 12%. La situación alarmante es la de IU que obtiene una tasa de ventaja de 0,29, lo que vienen a significar que está infrarrepresentada en un 71%.
Tales números tienen una significación aún mayor si se comparan con un reparto de los escaños en proporción a los votos obtenidos. Así, teniendo en cuenta a los 11 partidos que cuentan con representación en el congreso, tendríamos la siguiente tabla, dónde se reflejan los escaños que corresponderían a cada partido y el número de escaños que pierde actualmente, si es negativo, o que gana, si es positivo.

Queda patente en la tabla que los grandes beneficiados con el actual sistema electoral son los dos principales partidos, PSOE y PP, mientas que quién más paga sus efectos negativamente es IU. El resto de partidos, que no son de nivel estatal, obtienen un número de escaños, en general, equivalente al número de votos, con algunas excepciones que varían en 1 o 2 diputados. Este último dato encaja con la advertencia anterior sobre el valor de la tasa de ventaja para partidos pequeños.
El por qué de todo esto tiene que ver con varios factores, como el tamaño del partido o la concentración del voto, pero principalmente está relacionado con las diferentes circunscripciones existentes y sus efectos sobre la proporcionalidad del sistema. Los números podrán de nuevo ayudarnos a abordar ese tema, pero eso será la escusa para un nuevo post.
Por último, recordar que en estas líneas se habla de ventaja y desventaja respecto a un sistema de reparto de escaños proporcional a los votos obtenidos. Esto no quiere decir que tal sistema sea el ideal, pero si ayuda a entender el por qué un mayor número de votos no supone más escaños y viceversa.
Datos: Ministerio del Interior. Resultados electorales.
Fuente: Penadés, Alberto. “El sistema electoral español (1977-1996)”, Cap. 7 “En torno a la democracia en España”
Sistema electoral: Representación de las provincias.
Con la cercanía de las elecciones creo que la confusión sobre el sistema electoral es importante, por eso escribo estas líneas, para intentar, como siempre, aclarar el tema en mi cabeza. Para ello recurro a los datos del INE sobre población y al reparto de escaños de las últimas elecciones de 2004.
El marco.
La Constitución establece, en su artículo 68, un Congreso compuesto por “un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados”, siendo actualmente 350 los miembros a elegir. Pero además, y en ese mismo artículo, nombra a la provincia como circunscripción electoral y fija para cada una de ellas una representación inicial mínima que vendrá determinada por la ley electoral, siendo el resto de escaños repartidos proporcionalmente a la población y dejando 1 para Ceuta y otro para Melilla. El texto constitucional añade también que ” La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional”.
Representación.
La ley electoral ha venido a dividir los escaños de la siguiente manera:
- 102 escaños, el 29% de la cámara baja, se reparten entre las 52 circunscripciones. 2 para cada una de las 50 provincias, más 2 para Ceuta y Melilla.
- 248 escaños, el 71%, se reparten proporcionalmente a la población.
Esta división nos deja con casi un tercio de los diputados repartidos de manera no proporcional provocando la sobrerrepresentación de las provincias menos pobladas y la infrarrepresentación de las más pobladas. Esto es fácilmente apreciable en la siguiente gráfica, en donde el porcentaje de la población está representada por las columnas y el porcentaje de escaños por la línea roja.
Esta diferente magnitud electoral es la principal responsable de la desproporcionalidad del sistema y no es algo tan sencillo como modificar la ley electoral, pues su base está en el propio texto constitucional. La fórmula D’Hondt tiene diferentes efectos dependiendo de la magnitud de la circunscripción, de tal forma que en las grandes provincias sus efectos son menores que en las pequeñas. El problema es que en estás circunscripciones pequeñas el reparto proporcional de escaños no es fácil, y recordemos que la Constitución exige el uso de ese tipo de fórmulas.
El ideal de “un ciudadano, un voto” se cumpliría al obtener un 1 en la tasa de representacion, como resultado de dividir el porcentaje de escaños por el porcentaje de la población de cada territorio. En el caso español, esta tasa varía desde el 0,77 de Barcelona, infrarrepresentada por tanto, hasta el 3,91 de Soria, alarmantemente sobrerrepresentada. Es interesante ver como sería posible acercar estas tasas a 1 dentro de nuestro marco constitucional.
Solución A: 400 diputados.
Una primera solución pasaría por utilizar el máximo de diputados para el congreso que permite la Constitución: hasta 400. Estos 50 nuevos diputados podrían añadirse a los repartidos proporcionalmente, de tal forma que se mantuviesen los 102 fijos para cada provincia y aumentasen a 298 los distribuidos de acuerdo a la población. Tal cambio mejoraría escasamente la posición de Barcelona hasta un 0,79 y rebajaría la sobrerrepresentación de Soria dejandola en 3,03.
Solución B: 1 escaño por provincia.
Otra solución pasaría por reducir al mínimo, sólo 1 diputado, la representación exigida por el texto constitucional para cada provincia. De tal forma que se redujesen a 52 los escaños repartidos de manera no proporcional a la población y aumentasen a 298 los así distribuidos. Con este cambio los efectos sí son más notorios, y Barcelona, la provincia más afectada por el actual sistema, aumentaría su tasa de representación hasta 0,88 mientras Soria la vería reducida hasta un menos escandaloso 2,16.
Solución AB: 400 diputados y 1 escaño por provincia.
Llegados a este punto el siguiente paso es evidente y sería la combinación de ambas soluciones, dando lugar a un Congreso compuesto por 400 escaños, 52 de los cuales se reparten a razón de 1 por provincia y los 348 restantes de manera proporcional a la población. Esta solución dejaría a Barcelona con un 0,89 en la tasa de representación y a Soria con un 2,01. En una nueva gráfica, donde la línea verde representa el porcentaje de escaños actuales y la roja el nuevo porcentaje obtenido con las soluciones propuestas, se puede apreciar la mejora en la proporcionalidad del sistema.
Datos: INE – Instituto Nacional de Estadística.
Fuente: Penadés, Alberto. “El sistema electoral español (1977-1996)”, Cap. 7 “En torno a la democracia en España”
“El creacionismo va a llegar”
Miedo me dan. Por otro lado, ya tenemos un nuevo entretenimiento.

