Sistema electoral: Representación de las provincias.
Con la cercanía de las elecciones creo que la confusión sobre el sistema electoral es importante, por eso escribo estas líneas, para intentar, como siempre, aclarar el tema en mi cabeza. Para ello recurro a los datos del INE sobre población y al reparto de escaños de las últimas elecciones de 2004.
El marco.
La Constitución establece, en su artículo 68, un Congreso compuesto por “un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados”, siendo actualmente 350 los miembros a elegir. Pero además, y en ese mismo artículo, nombra a la provincia como circunscripción electoral y fija para cada una de ellas una representación inicial mínima que vendrá determinada por la ley electoral, siendo el resto de escaños repartidos proporcionalmente a la población y dejando 1 para Ceuta y otro para Melilla. El texto constitucional añade también que ” La elección se verificará en cada circunscripción atendiendo a criterios de representación proporcional”.
Representación.
La ley electoral ha venido a dividir los escaños de la siguiente manera:
- 102 escaños, el 29% de la cámara baja, se reparten entre las 52 circunscripciones. 2 para cada una de las 50 provincias, más 2 para Ceuta y Melilla.
- 248 escaños, el 71%, se reparten proporcionalmente a la población.
Esta división nos deja con casi un tercio de los diputados repartidos de manera no proporcional provocando la sobrerrepresentación de las provincias menos pobladas y la infrarrepresentación de las más pobladas. Esto es fácilmente apreciable en la siguiente gráfica, en donde el porcentaje de la población está representada por las columnas y el porcentaje de escaños por la línea roja.
Esta diferente magnitud electoral es la principal responsable de la desproporcionalidad del sistema y no es algo tan sencillo como modificar la ley electoral, pues su base está en el propio texto constitucional. La fórmula D’Hondt tiene diferentes efectos dependiendo de la magnitud de la circunscripción, de tal forma que en las grandes provincias sus efectos son menores que en las pequeñas. El problema es que en estás circunscripciones pequeñas el reparto proporcional de escaños no es fácil, y recordemos que la Constitución exige el uso de ese tipo de fórmulas.
El ideal de “un ciudadano, un voto” se cumpliría al obtener un 1 en la tasa de representacion, como resultado de dividir el porcentaje de escaños por el porcentaje de la población de cada territorio. En el caso español, esta tasa varía desde el 0,77 de Barcelona, infrarrepresentada por tanto, hasta el 3,91 de Soria, alarmantemente sobrerrepresentada. Es interesante ver como sería posible acercar estas tasas a 1 dentro de nuestro marco constitucional.
Solución A: 400 diputados.
Una primera solución pasaría por utilizar el máximo de diputados para el congreso que permite la Constitución: hasta 400. Estos 50 nuevos diputados podrían añadirse a los repartidos proporcionalmente, de tal forma que se mantuviesen los 102 fijos para cada provincia y aumentasen a 298 los distribuidos de acuerdo a la población. Tal cambio mejoraría escasamente la posición de Barcelona hasta un 0,79 y rebajaría la sobrerrepresentación de Soria dejandola en 3,03.
Solución B: 1 escaño por provincia.
Otra solución pasaría por reducir al mínimo, sólo 1 diputado, la representación exigida por el texto constitucional para cada provincia. De tal forma que se redujesen a 52 los escaños repartidos de manera no proporcional a la población y aumentasen a 298 los así distribuidos. Con este cambio los efectos sí son más notorios, y Barcelona, la provincia más afectada por el actual sistema, aumentaría su tasa de representación hasta 0,88 mientras Soria la vería reducida hasta un menos escandaloso 2,16.
Solución AB: 400 diputados y 1 escaño por provincia.
Llegados a este punto el siguiente paso es evidente y sería la combinación de ambas soluciones, dando lugar a un Congreso compuesto por 400 escaños, 52 de los cuales se reparten a razón de 1 por provincia y los 348 restantes de manera proporcional a la población. Esta solución dejaría a Barcelona con un 0,89 en la tasa de representación y a Soria con un 2,01. En una nueva gráfica, donde la línea verde representa el porcentaje de escaños actuales y la roja el nuevo porcentaje obtenido con las soluciones propuestas, se puede apreciar la mejora en la proporcionalidad del sistema.


[...] me he topado con varias noticias sobre el sistema electoral actual y a quién beneficia. En un post anterior ya traté de identificar la principal causa de la desproporcionalidad del sistema, que no es la ley [...]
Ventaja y desventaja en el sistema electoral español. « Inadaptado.
Enero 18, 2008 a 23:56
Una posible solución, aunque fuera del marco constitucional actual, sería el reparto por comunidades autónomas. Además, además de solucionar el problema una representación territorial equitativa, también solucionaría la sobre-representación de los partidos mayoritarios (actualmente, en algunas provincias, un partido con el 20% de votos podría no tener representación).
De esa manera, el reparto se podría hacer totalmente proporcional (a excepción de Ceuta y Melilla, y seguramente La Rioja). Aunque seguro que tendría el rechazo de comunidades como Castilla y León y Castilla-La Mancha, que perderían casi la mitad de sus escaños.
Así podría ser el reparto de los 350 escaños (según la población actual):
Comunidad Autónoma -> Escaños actuales -> Escaños por CA -> Diferencia
Andalucía 56 62 +6
Aragón 15 10 -5
Asturias 8 8 0
C. Valenciana 32 38 +6
Canarias 12 16 +4
Cantabria 7 4 -3
Castilla la Mancha 30 15 -15
Castilla y León 34 20 -14
Catalunya 45 56 +11
Euskadi 16 17 +1
Extremadura 10 8 -2
Galicia 22 21 -1
Illes Balears 8 8 0
La Rioja 4 2 -2
Madrid 35 47 +12
Murcia 9 11 +2
Navarra 5 5 0
Ceuta 1 1 0
Melilla 1 1 0
Biel
Enero 27, 2008 a 14:08
[...] d’escuchar y escuchar siempres el mesmu cuentu. Vamos cuntar otru [...]
pinga a pinga y acabes moyáu » Les cuentes clares
Marzo 1, 2008 a 3:15
creo que wsoy mala para las matematicaS
marcela
Octubre 20, 2008 a 14:57