No hace mucho discutía con una compañera sobre la influencia de la fórmula de reparto de escaños en el sistema electoral español: la fórmula D’Hondt. Yo defendía que sus efectos eran marginales, tal y como he venido manteniendo en entradas anteriores, mientras ella la acusaba de ser en buena medida la culpable de la desproporcionalidad del sistema. Lo curioso es que ella aseguraba haber hecho los cálculos. A no ser que los hiciera con el mismo mecanismo con el que algunos calculan manifestantes, creo que está profundamente equivocada.

Pero mi compañera no es la única equivocada. Días después me encontraba con el mismo error en los comentarios de una noticia en Menéame. Y ya antes, en diciembre, el diario Público mostraba un reportaje llamado: “Las verdades y mentiras de la ley electoral”. El texto acertaba prácticamente en todo e incluso llegaba a decir que fuentes de IU aseguraban que “no se trata de un problema de la fórmula D’Hondt”. Pero la autora titulaba una de las imágenes del artículo, en la que se mostraba la diferencia entre el porcentaje de votos y el de escaños de cada partido, con una clara acusación a esta fórmula: “El efecto de la Ley D’Hondt”. Uno no alcanza a comprender porque se decide poner ese título a la imagen en un artículo que parece ir destinado a aclarar dudas en torno al sistema electoral español. Tal acto, en mi humilde opinión, no ayuda más que a aumentar la confusión.

Aprovechando que estoy de examenes y tengo poco tiempo que perder, vamos a ver si realmente la fórmula D’Hondt tiene efectos claros en el sistema. Como últimamente me enrollo demasiado, y eso es algo que siempre he criticado, dejemos que hablen los datos. Se han elegido estas 6 circunscripciones por su posición al ordenarlas en base a la tasa de representación (% escaños/% población) de cada una en 2008:

  • Barcelona es la más infrarrepresentada.
  • Teruel es la más sobrerrepresentada.
  • Valladolid y Cáceres ocupan las posiciones centrales.
  • Santa Cruz de Tenerife ocupa la posición central entre Valladolid y Barcelona.
  • Almería ocupa la posición central entre Cáceres y Teruel.

Selección de provincias Ley D’Hondt

Comparemos ahora el reparto de escaños con la fórmula D’Hondt en cada circunscripción, tal y como se hizo en las última elecciones generales de 2004 (columna Escaños); con un reparto directo de escaños según los votos obtenidos en cada provincia (% escaños = % votos) (columna Reparto Prop.). Para esto sólo se tienen en cuenta los partidos que obtienen un 3% de los votos, que es el umbral legal en España.

Efectos de la fórmula D’Hondt

El resultado es que no cambia nada. Solo hay una variación en Barcelona donde el PSOE pierde un escaño que va a parar a ERC, pero el resto es exactamente el mismo resultado. Cambiar la ley D’Hondt no serviría prácticamente de nada, porque como no me canso de repetir, no es la gran culpable de la despropocionalidad del sistema electoral español.


  1. fardatxet

    Buenas!

    Escribo desde Alicante, y, por ejemplo, aquí pasó lo mismo en las municipales, con ese escaño que tú dices “no varía gran cosa”, que aquí fue a parar de IU al PP, pasamos de poder formar un gobierno de izquierdas PSOE-IU a comernos 4 años más de desgobierno del PP…como verás, un escaño sí puede variar gran cosa…
    Te dejo un enlace: http://www.slideshare.net/fardatxet/reparto-de-escaos/
    Salud!

  2. Manuel Fontenla

    Buenas fardatxet.

    La ley D’Hondt también tiene sus efectos, por supuesto. Entre ellos beneficia la formación de mayorías fuertes, tal y como queda patente en tu ejemplo. En ese caso, la culpable es la fórmula D’Hondt, pero no es la gran culpable de la desproporcionalidad del sistema electoral español en su conjunto. Y es en este último caso donde yo predico su inocencia.

    Saludos

  3. Lucas

    Buena explicación. Enhorabuena

  4. Joan J.

    En Catalunya decimos “de mica en mica s’omple la pica”, que querría decir que “poco a poco se llena el fregadero”. Un escaño por aquí, uno por allà se van produciendo alteraciones. En las elecciones catalanas hemos visto por dos veces cómo el partido más votado no ha sido el que ha obtenido más diputados por efecto del desproporcionado reparto provincial. Pero la ley d’Hont (no culpable de este tema) sí que produce sus efectos. En las elecciones del 2004 una provincia que no se ejemplifica es Sevilla donde con un reparto proporcional “al resto más alto” daría un diputado a IU que no se obtuvo. Es cierto que la bipolarización política atenua los efectos de la Ley d’Hont pero si hay muchos escaños a repartir y un partido concentra muchos votos la “proporción se desequilibra”. No nos amarguemos, sin embargo. Está comprobado que no hay método electoral justo. Todos producen algún desequilibrio. En nuestro país, en este momento, el desquilibrio más importante sigue siendo el del reparto provincial de escaños.

    Joan

  5. ESPARTACO

    Los efectos de la ley D’Hondt y la circunscripción electoral provincial varían según los propios resultados electorales.
    La circunscripción provincial y la adscripción de un nº de diputados por cada una de ellas es, objetivamente, el mayor problema ya que conlleva una falta de correlación entre nº de votos y nº de elgidos. Pero en algunos procesos electorales como el caso de los años 1996, 2000 y 2004 si a esa división provincial hubiéramos incorporado el cálculo proporcional puro dentro de caa circunscripción, la desviación entre % de esacaños y % de votos no hubiera sido tan escandalosa. Por ejemplo, en el año 2000, IU con su distribución de votos totales (4,96%) hubiera obtenido 14 escaños con este reparto proporcional (4% de escaños). El problema cuando el % de votos empieza a descender y cercarse a ese 3% al que se ha acercado IU.
    Otra fórmula para tener una mejor correlación de votos y escaños es utilizar la Ley St. Lagüe por la que en vez de dividir los votos por provincias entre 1,2 3… se dividirían entre 3, 5, 7… El reparto de escaños sería más proporcional.
    Por otro lado la propuesta de circuncripción única (en la que creo sobre todas las cosas tal como se hace en las elecciones europeas) tendría 2 principales enemigos los 2 partidos mayoritarios, ya que se verían perjudicados y saldrían con la famosa corrección para encontrar mayorías estables, y los que se presentan solamente en las circunscripciones autonómicas donde sacan porcentajes altos pero pequeños a nivel nacional. A este respecto habría que poner unos porcentajes mínimos para conseguir representación, similares a las elecciones sindicales, % mínimo si se presentan en todo el Estado nacional y otro % si se presentan en su circunscripción autonómica.
    Otra fórmula es eliminar la circunscripción provincial y utilizar la autonómica: en colegios electorales más amplios la disfunción entre % de votos y % de escaños sería menor. Este es un problema importante en las elecciones autonómicas porque cada CCAA utiliza en su legislación electoral mínimos porcentuales para conseguir representación autonómica diferentes. Si no podéis consultar la página de IU en Castilla La mancha donde se está realizando una campaña contra la discriminación electoral en esa Comunidad.

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