La pesadez del “me da igual”.
Mis opiniones pueden chocar frontalmente con las de otras personas hasta el punto de ser irreconciliables, pero al menos se han ganado algo de mi respeto al adoptar una postura, la comparta o no. Puede que ni las otras personas ni yo pensemos realmente lo que decimos, o no lo hayamos pensado lo suficiente para definir nuestra posición, pero al menos adoptamos una. Quienes fallan en la ecuación son los malditos “me da igual”.
No existe peor respuesta a cualquier pregunta que la tontería del “me da igual”. Si te da igual desaparece de la discusión y de mi vista porque tu postura no aporta nada. El “me da igual” nos rodea y sale en cualquier discusión, ya sea sobre que película ver en el cine o sobre la existencia de Dios. Tu postura no ayuda en nada, ni va a servir de nada a la hora de tomar decisiones ni de avanzar en conocimiento.
Todos caemos alguna vez en esta respuesta, el problema es que hay personas que viven de ella. Y no solo la utilizan siempre, sino que se permiten el mirar por encima del hombro a los que de verdad discutimos los temas. Sus aires de superioridad me producen náuseas. Se empeñan en repetir que quienes discutimos somo iguales. Que sigan de espectadores, mientras tanto nosotros seguiremos avanzando.
Buenas .
Estoy total y absolutamente de acuerdo contigo!!
eSA tipica frase la suele decir aquellas personas que carecen de opinón o que simplemente no se quieren mojar.Pero no se dan cuenta que cuando se les pregunta es para que contesten y no digan ” meda igual”.Odio a esa gente y es mas, tengo personas cercanas a mi que lo dicen, y a ellas ya paso de preguntarles sobre algunos temas por que ya sé la respuesta.
Saludos
Sonia
Octubre 31, 2008 a 13:08